«El staretz no es un maestro que sabe más que los demás. Es alguien que ha muerto a sí mismo lo suficiente para que la gracia de Dios lo ilumine acerca del corazón ajeno. Su autoridad es el amor, no el cargo.»
Los Startzy de Óptina — los padres espirituales de Rusia
El monasterio de la Introducción de la Madre de Dios en el Templo de Óptina Pustyn (Kozélskaya Vvedénskaya Óptina Pustyn), situado en los bosques de la región de Kaluga, a orillas del río Zhízdra, fue en el siglo XIX el centro espiritual más vivo de Rusia y uno de los más importantes de la historia del monasticismo cristiano. Sus startzy — padres espirituales, ancianos — atendieron a millones de peregrinos: campesinos, nobles, intelectuales, santos y pecadores, en una cadena ininterrumpida de transmisión espiritual que abarca más de un siglo.
El origen de la tradición en Óptina
El monasterio existía desde el siglo XIV, pero fue en el siglo XVIII cuando comenzó su resurgimiento. La figura decisiva fue el archimandrita Paisio Velichkovsky (1722–1794), el gran restaurador del hesicasmo eslavo, quien desde sus monasterios de Moldavia transmitió la tradición de la Filocalia a toda la Rusia ortodoxa. Sus discípulos llegaron a Óptina a principios del siglo XIX y establecieron allí el starchestvo — la tradición del anciano espiritual —, que no existía en el monasterio antes de su llegada.
La cadena de los startzy
Los startzy de Óptina forman una cadena ininterrumpida de transmisión espiritual. Los más importantes:
Leónid (1768–1841) fue el primero en establecer el starchestvo en Óptina. Recibía a miles de peregrinos, incluyendo a los más humildes, en una apertura sin precedentes. Su forma directa y a veces brusca desconcertaba a las autoridades eclesiásticas, pero los frutos espirituales eran evidentes.
Macario (1788–1860) fue el staretz más intelectual de la primera generación. Editó y publicó las obras de Paisio Velichkovsky y otros Padres, haciendo accesibles textos hasta entonces solo disponibles en manuscrito. Mantuvo correspondencia con Nikolái Gógol, a quien dirigió espiritualmente en sus últimos años. Dostoievski también visitó Óptina bajo su elderato.
Ambrosio (1812–1891) es el staretz más famoso de Óptina y el modelo literario del padre Zosima en Los hermanos Karamázov de Fiódor Dostoievski. Enfermizo desde joven, pasó los últimos cuarenta años de su vida en cama o en silla, recibiendo a los peregrinos desde esa posición de debilidad. La paradoja de su autoridad — un hombre físicamente quebrado que irradiaba fuerza y alegría — era en sí misma una enseñanza. Fueron especialmente memorables sus visitas con León Tolstói (en varias ocasiones, la última en 1890), con Vladímir Soloviov, y con el poeta Konstantín Léontiev. La frase que más se le atribuye: «Amar, amar, amar, y no ofender a nadie».
Dostoievski visitó Óptina en junio de 1878, poco después de la muerte de su hijo pequeño Alekséi. La entrevista con Ambrosio — cuyo contenido exacto nunca se conoció — dejó en él una huella profunda, y el personaje del padre Zosima, con su ternura, su alegría y su enseñanza sobre la responsabilidad universal por todos los hombres, nació en parte de ese encuentro.
La enseñanza de los startzy
La tradición espiritual de Óptina se puede sintetizar en tres rasgos:
1. La guía personal del corazón. El staretz no da conferencias ni escribe tratados principalmente: atiende a las personas una por una, leyendo su corazón con una claridad que sus discípulos atribuían a la gracia del Espíritu Santo. El conocimiento del alma ajena no viene del análisis psicológico sino de la pureza interior del staretz.
2. La obediencia como camino. Los startzy enseñaban que la obediencia al padre espiritual es el camino más seguro y más rápido hacia la humildad verdadera — no la obediencia esclava sino la confianza libre de un hijo adulto que sabe que no puede verse a sí mismo con objetividad.
3. La Oración de Jesús como columna vertebral. Todos los startzy de Óptina practicaban la Oración de Jesús y la enseñaban, en mayor o menor grado de detalle, a sus hijos espirituales. Era la base de su propia vida interior y el primer consejo para quienes llegaban buscando la oración.
El cierre y la reapertura
El monasterio fue cerrado por las autoridades soviéticas en 1923. Sus últimos monjes fueron encarcelados o fusilados. El último staretz en sentido pleno, Nectario (1853–1928), fue deportado y murió en el exilio. El monasterio fue convertido en museo y luego en sanatorio.
En 1987, durante la glasnost de Gorbachov, el monasterio fue devuelto a la Iglesia Ortodoxa Rusa. La restauración fue lenta y costosa. Hoy Óptina vive de nuevo como comunidad monástica activa, aunque sin startzy del calibre de la época dorada.
Catorce de los startzy de Óptina han sido canonizados por la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Obras recomendadas
- Cartas espirituales, Ambrosio de Óptina (selecciones en varias editoriales)
- The Optina Elders, varios autores (St. Herman of Alaska Brotherhood)
- Staretz Ambrose: Man of God, María Kontsévich (Holy Trinity Monastery, Jordanville)
- Fiódor Dostoievski: Los hermanos Karamázov — para la imagen literaria del staretz de Óptina